Las relaciones físicas entre asteroides y otros
cuerpos del sistema solar se pueden limitar a los cometas y meteoritos. Debido a su
semejanza con los asteroides, en ocasiones se habla que los satélites de Marte, así como
algunos de Júpiter y de Saturno, son "asteroides capturados". Esto es erróneo,
ya que no se ha encontrado ninguna trayectoria que "empalme" órbitas estables
de satélite con una órbita caótica (Everhart 1979) sin que intervengan procesos no
gravitacionales (disipación). Esto quiere decir que todas las capturas de estos cuerpos
tuvieron lugar en épocas pretéritas, cuando los planetas aún no habían terminado de
formarse, y por tanto no se puede hablar de captura de asteroides, ya que estos cuerpos
son satélites desde la época de formación del planeta. Sólo se han observado
(numéricamente) capturas temporales (Carusi y Valsecchi 1979).
Algunos cuerpos que figuran catalogados como
asteroides son, probablemente, cometas inactivos (que han quedado cubiertos por una gruesa
capa de materia residual que impide la volatización, perdiendo la actividad de la capa
exterior). Dos candidatos son 944 Hidalgo y 3200 Phaeton (posible origen del enjambre
meteorítico de la Gemínidas). También es probable que haya sucedido a la inversa con el
caso del "cometa" 1939 VIII, reclasificado como asteroide. Un caso extraño
dentro de todo esto es 2060 Chiron, que posee una órbita (a =13,64 UA, e=0,38) que poco
tiene a ver con la del resto de los asteroides. Se le ha observado además, un
comportamiento anómalo, con desarrollo de una coma cometaria, pero es demasiado grande
para ser un cometa. Probablemente se trata de un objeto escapado del cinturón de Kuiper.
La diferencia fundamental entre un asteroide y un
cometa radica en su origen: los asteroides se formaron en la parte interior de la nebulosa
que formó el sistema solar, mientras que los cometas lo fueron en una zona más exterior,
en el cinturón de Kuiper y en la nube de Oort. Los criterios que se utilizan para
distinguir entre asteroides y cometas son tanto físicos (es bien conocido que los cometas
se muestran muy activos cuando se acercan al Sol y los asteroides no) como dinámicos.
En cuanto a los meteoritos, los mecanismos que
vaciaron las lagunas de Kirkwood y las resonancias seculares podían transportar material
meteorítico a las proximidades de la Tierra. No obstante, la mayoría de las lluvias de
meteoritos proceden de enjambres que tienen su origen en el material expulsado de cometas
actuales o antiguos. La evolución de los enjambres se pueden estudiar de muchas maneras.
Lo más sencillo es seguir la órbita del cometa progenitor, pero también se pueden
calcular las trayectorias de las partículas eyectadas por el cometa a lo largo de su
órbita.