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Curva fotométrica de luz del
asteroide Gothlandia. Posee una rotación muy rápida, de tan sólo 3 horas 11 minutos 50
segundos y en ese tiempo varía 0,68 magnitudes, un valor considerable, lo que da a
suponer que posee una forma muy alargada. Tiene un índice de color (B-V) de 0,94. Se
trata de un asteroide con la superficie oscura y rojiza, probablemente de tipo S.
Ref: Di Martino, M.,
Dotto, E., Barucci, M.A., Fulchignoni, M., Rotundi, A.: 1994, Icarus 109,
210-218. |
Origen del nombre
Los visigodos entraron
en la Península Ibérica por lo que ahora es Cataluña estableciendo temporalmente la
capital de su reino en Barcelona, donde su monarca Ataulfo, casado con Gala Placidia,
hermana del emperador Honorio, murió asesinado. Y según la tradición denominaron
Gothland (Tierra de Dios) al actual territorio catalán, que las leyendas occitanas
durante la edad media y luego las corrientes románticas germánicas del siglo XIX
entroncaron con la leyenda del santo Grial, motivo por el cual Comas Solà denominó Gothlandia a uno de los asteroides descubiertos por él. Hay que señalar que en el
mar Báltico existe una isla con el mismo nombre, Gothland, e históricamente el sur de
Suecia se le ha conocido con este nombre, aunque pese a las coincidencias no tienen nada
que ver con el nombre del asteroide.

Los visigodos eran una
rama de los godos, un pueblo germánico que en siglo II a.C. se estableció el oeste del
río Dniéper. Presionados por los hunos, a fines del siglo IV de nuestra era se movieron
al sur del Danubio, donde fueron parcialmente romanizados y cristianizados, aunque
profesaban la heregía arriana. Poco después avanzaron hacia Itálica y conquistaron
Roma, tomando como rehén a Gala Placidia, hermana del emperador Honorio. Luego se
dirigieron al sur de las Galias y penetraron en el nordeste de Hispania, conquistando
Barcelona en el año 415. Posteriormente se adentraron en la Península Ibérica y fueron
paulatinamente expulsando a los otros pueblos bárbaros (suevos, vándalos y alanos) que
previamente la habían ocupado, estableciendo su capital en Toledo.
Su dominación
se prolongó durante tres siglos hasta la invasión musulmana y hay quienes quieren ver en
ello la primera unificación de España, apoyada por las tésis españolistas
uniformadoras (unidad territorial, de lengua y religión), aunque historiadores de
solvencia contrastada indican que su dominio nunca fue del todo efectivo, las Baleares
jamás les pertenecieron, e incluso Cataluña y la Galia visigoda estuvieron en ocasiones
desvinculadas del reino de Toledo. Estos hechos influyeron en toda la historia posterior,
desde la misma reconquista hasta nuestros días, con una visión castellana unitaria y
uniformista de toda la Península vista desde el sur de los Pirineos, incluyendo en sus
idearios también a Portugal (la Hispania romana), contrapuesta por un lado a la portuguesa
defensora de su propia independencia y por otro a la catalana, más abierta y pactista,
vertebrada en los Pirineos y mirando hacia el sur de Francia (la Hispania visigoda), con
el que estuvo vinculado durante 8 siglos (y unida política y territorialmente -todavía
culturalmente- durante casi 13 siglos con el Rosellón), con una fuerte relación posterior debida a alternativos
movimientos migratorios en un sentido y otro.
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