Los meteoros penetran en la atmósfera de una
determinada manera. En una noche normal lo típico es ver unos pocos y esporádicos
meteoros por hora. Sin embargo, en ciertas fechas el número de meteoros que se pueden
observar es mucho mayor. Estos períodos son denominados lluvias de
meteoros. Además, durante las lluvias de meteoritos, que normalmente duran
unos pocos días, la mayoría de los meteoros parecen provenir de un punto determinado del
cielo, denominado radiante.
Las lluvias de meteoros normalmente son denominadas
con el nombre de la constelación donde se encuentra el punto radiante y además se
repiten anualmente durante un período de tiempo muy bien definido. Por ejemplo, la lluvia
de meteoros de las perseidas, que es una de las más
conocidas popularmente, empieza cada año alrededor de 25 de julio y se prolonga hasta el
18 de agosto, con un pico de intensidad bastante bien definido el 12 de agosto. Como
indica su nombre, el punto radiante se halla localizado en la constelación de Perseus. En
esta lluvia, el número típico de meteoros que pueden observarse por hora durante el
máximo, es de unos 70, aproximadamente una proporción 10 veces superior a la de los
meteoros esporádicos que pueden observarse en cualquier otra época sin lluvia.
LLUVIAS DE METEOROS Y LOS COMETAS
La naturaleza de las lluvias de meteoros sugiere que
están asociadas con el encuentro de la Tierra con regiones de su órbita con un número
anormalmente alto de meteoroides. Las dos figuras siguientes ilustran lluvias de meteoros
resultantes por el paso de la Tierra a través de órbitas de cometas.
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| Las lluvias de
meteoritos tienen lugar cuando la Tierra cruza órbitas cometarias |
La perspectiva hace que
los meteoritos parezcan provenir de un punto del cielo |
Mientras los cometas se mueven por sus órbitas,
dejan tras de sí un chorro de "desperdicios" de polvo y material rocoso
liberado de los hielos que se vaporizan por el calor solar. Si la Tierra cruza la órbita
de un cometa, estos restos ocasionan un aumento en el número de meteoros que la alcanzan;
son las típicas lluvias de meteoros. Durante las lluvias de
meteoros, éstos parecen radiar de un determinado punto en el cielo, pero se trata de una
ilusión óptica. Los meteoros que producen las lluvias e mueven esencialmente en
trayectorias paralelas, pero a causa de la perspectiva (las líneas paralelas parecen
encontrarse en el infinito), estas trayectorias paralelas parecen provenir de un punto
cuando son observadas desde un determinado lugar de la superficie de la Tierra.
Algunas lluvias de meteoros |
| Nombre |
Fecha del máximo |
Meteoros / Hora
en el máximo |
Relación |
| Cuadrántidas |
4 enero |
110 |
--- |
| Perseidas |
12 agosto |
68 |
Cometa 1862 III |
| Oriónidas |
21 octubre |
30 |
Cometa Halley |
| Leónidas |
17 noviembre |
10 |
Cometa P/Tempel-Tuttle |
| Gemínidas |
14 diciembre |
58 |
3200 Phaethon |
Aunque la lluvia de las perseidas tal vez es la más conocida
de todas (las famosas lágrimas de san Lorenzo) por su intensidad moderadamente alta y por
coincidir en verano, en época de ocio y actividades al aire libre de noche, y por
consiguiente mucha gente puede contemplarla, su espectacularidad no puede ni compararse a
la de las leónidas. En efecto, las leónidas muestran una
actividad muy irregular, normalmente bastante baja, de unos 10 meteoros por hora, pero de
vez en cuando, cada 33 años aproximadamente, puede producir unas lluvias espectaculares,
de hasta 10.000 estrellas fugaces por hora y en ocasiones ha llegado a las 30.000. Sin
embargo, los récords absolutos tuvieron lugar el 13 de noviembre de 1833 con unos 100.000
por hora y el 17 de noviembre de 1966 ¡con más de 150.000! Aunque no con estas
intensidades, notable también fue la lluvia de 1999, con unas 5.000 estrellas fugaces por
hora durante el máximo.
Como curiosidad, la lluvia de 1833 en Boston, durante
20 minutos alcanzó una intensidad de 150.000 por hora y la gente se lanzó a la calle
para contemplarlo, despertada por las exclamaciones de sus vecinos o por la luminosidad
del cielo. Se cuenta que Abraham Lincoln, espectador de este evento, llegó a exclamar que
había llegado el día del juicio final. La lluvia de las leónidas de 1833
en cierto modo marcó el nacimiento del estudio moderno de los meteoritos, dado que los
intentos para explicar el fenómeno ocurrido llevó a la conclusión de que estaba
relacionado con el cometa periódico P/Tempel-Tuttle, o lo que es lo mismo, que las
lluvias de meteoritos eran el resultado del encuentro de la Tierra con la órbita de un
cometa periódico. Los estudios indicaron que el P/Tempel-Tuttle es un cometa con una
órbita poco usual porque es muy cercana a la órbita de la Tierra y porque tiene un
período orbital lo suficiente largo como para que sólo sea perturbado ligeramente por
los planetas. Los cometas de corto período que pasan cerca de la Tierra, lo hacen sólo
una vez o dos antes de que las interacciones gravitacionales con otros planetas, en
particular Júpiter, lo perturbe y modifique la órbita. Sin embargo, la órbita del
P/Tempel-Tuttle se ha mantenido estable durante siglos, pues las lluvias de meteoritos
asociadas con este cometa son conocidas desde hace más de 1000 años.
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