Los asteroides son cuerpos irregulares de aspecto
rocoso de formas, dimensiones y composiciones muy variadas. El 95% de los conocidos
orbitan en una amplia franja en forma de anillo o rosquilla entre las órbitas de Marte y
de Júpiter, denominada cinturón principal de asteroides;
esto presupone que también los hay en otras regiones del sistema solar. Son de
dimensiones relativamente pequeñas como ya ha sido citado al principio, siendo el mayor
Ceres con poco más de 900 km. Hay 30 que superan los 200 km, 700 que miden más de 50 km
y se calcula que hay más de un millón con tamaños superiores a 1 km.
Al orbitar en la misma, amplia, zona y poseer muy
distintas excentricidades e inclinaciones, muchas de sus órbitas se cruzan. Aunque la
probabilidad de tales choques es baja en un momento dado, puesto que el espacio vacío
existente entre ellos es muy grande, desde que se formaron han dado alrededor de mil
millones de vueltas al Sol. Considerando este último dato, a esta escala de tiempo, las
probabilidades de choques entre ellos es muy alta.
En cuanto a su composición, los hay formados
principalmente por metales, otros por rocas basálticas, otras por compuestos más
primitivos (que no han sufrido transformaciones), principalmente carbón y, si están muy
alejados del Sol, agua helada. Sus formas también son muy variadas, tal como les
corresponde a unos cuerpos que han estado sometidos a continuos choques entre si, algunos
catastróficos (destrucción total del cuerpo original). Así, los mayores son casi
esféricos, en tanto que los menores son muy irregulares, con formas alargadas. Algunos
son auténticos sistemas binarios (dos asteroides girando uno alrededor de otro), como
probablemente son los casos de Nysa, Ophelia, Pales, Estia, etc. También los hay con
pequeños asteroides satélites a cierta distancia, como es el caso de Ida con su luna
Dactyl (descubierta por la sonda Galileo), y también probablemente Hebe, Pallas,
Herculina, Melponeme, Kleopatra, Metis, Lucina, etc., así como otros que se van
descubriendo en los últimos tiempos mediante observación directa.
En los últimos tiempos se ha avanzado mucho en el
conocimiento de los aspectos reales de los asteroides por medio de las técnicas de radar
y sobre todo mediante su observación directa con sondas espaciales, tal como puede verse
en la siguiente figura que es una composición.
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| La
figura muestra varios asteroides observados ya sea desde la Tierra con la técnica
de radar, o desde el espacio mediante sondas de exploración. Se han incluido también los
satélites de Marte Deimos y Phobos. |
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