El descubrimiento de un nuevo Asteroide y la Asignación de su Numeración Definitiva y de un Nombre
propuesto por el descubridor, es un proceso en la mayoría de ocasiones largo y complejo.
Con ello la International Astronomical Union asegura que la órbita y las
características principales del nuevo astro nominado de forma definitiva se conocerán lo
suficientemente bien como para que no pueda perderse jamás, y que permitan predecirse sus
posiciones con la suficiente precisión para cualquier momento futuro.
Una vez identificado un nuevo objeto que
se desplaza en el cielo, y que no es relacionado con ningún otro ya conocido, este
deberá recuperarse una segunda noche en el intervalo máximo de una semana. La detección
de un nuevo objeto que no es observado una segunda noche en ese intervalo, no puede
considerarse descubrimiento. Ello evita de entrada errores o falsas imágenes. El mal
tiempo o las disposiciones de observación pueden hacer disminuir con los días las
posibilidades de recuperación del nuevo supuesto asteroide en esa segunda noche, pues se
va desplazando día a día del lugar primeramente observado sin todavía el conocimiento
preciso de su órbita. (Solo puede intuirse su posición para cada nueva noche bajo una
carta detallada del cielo, una línea recta en ella de la trayectoria que aproximadamente
sigue y una velocidad de desplazamiento por intervalo de tiempo y evidentemente el
asteroide no se mueve ni en línea recta ni a velocidad constante).
Si es recuperado esa segunda noche
dentro de una semana (lo ideal es la noche siguiente), y una vez enviadas las posiciones
de ambas noches al Minor Planet Center (IAU) bajo el formato estándar, si el
objeto no es identificado inmediatamente con otro ya previamente conocido, el MPC
asignará una Designación Provisional, compuesta por la
combinación de unos números y unas letras que identifican el año, el mes (la quincena)
y el número de descubrimiento.
Dos observaciones en el intervalo de una
semana permiten ya trazar un cálculo de efemérides muy somero, dándonos ciertas
garantías de que podremos recuperar nuevamente el asteroide al cabo de otros 6 a 10 días
en una posición más o menos aproximada. Esa tercera identificación y el envío de las
nuevas posiciones al Minor Planet Center, permitirá ya la elaboración de unos
elementos orbitales más precisos, Ya podremos conocer una distancia al objeto, un tipo de
órbita, un tamaño del asteroide etc., todo ello de una manera aproximada, pero sobre
todo va a permitir tener ya la seguridad de que el objeto no va desplazarse mucho más
lejos del lugar donde teóricamente debamos buscarlo nuevamente al cabo de otros 20 días
a un mes más tarde. (Tenemos que pensar que posiblemente la Luna Llena va a cruzar algún
día de esos la zona eclíptica próxima a la posición del asteroide, y esas condiciones
de claridad de cielo no va a poder ser detectado durante más de una semana).
Llegados aquí, con esos parámetros
orbitales más o menos definidos, En ocasiones el MPC identifica el nuevo objeto con otra Designación Provisional de otro asteroide
descubierto-provisionalmente años antes y que, o bien fue perdido, o bien se fue
desplazando debido a que su observación no fue completada en años sucesivos y su
posición fue derivando al no haber quedado suficientemente ajustados sus elementos
orbitales. El MPC determina entonces de entre las dos o más designaciones provisionales
que puedan identificar a un mismo asteroide, una sola como Designación
Principal. Generalmente es la más temprana oposición en la que una órbita
razonable fue computada.
Si el objeto no se identifica con los
días, con otro objeto anteriormente designado, posiblemente se tratará de uno
completamente nuevo. Entonces el objeto deberá seguirse durante el máximo numero de
días (arco), mientras el asteroide sea visible (en ocasiones
hasta más de 3 meses si el nuevo objeto es brillante), hasta adentrarse en el cielo de la
tarde, con la intención de dejar el mayor arco posible observado para que sus parámetros
orbitales queden lo suficientemente ajustados como para que en la siguiente oposición
(cuando el asteroide volverá a pasar próximo a la Tierra, habitualmente al cabo de un
año y unos meses), pueda recuperarse en el lugar previsto tras más de un año sin haber
sido observado. Si esa recuperación se realiza con éxito, entonces ya difícilmente va a
escaparse en años sucesivos y solamente van a ser necesarias observaciones puntuales año
tras año (en cada nueva oposición), hasta que el MPC considere que el ajuste de la
órbita es tal, que puede ser numerado de manera definitiva y asignarle un nombre. Eso
suele ocurrir cuando el nuevo asteroide tiene más de 4 oposiciones observadas y unos
residuales en sus cálculos orbitales por debajo de 1" de arco.
El descubridor de un asteroide numerado
pasa a ser el mismo que consta en la Designación Principal y
tiene el privilegio de sugerir un nombre a su descubrimiento. Un
jurado de 11 miembros del Small Bodies Names Committee de la International
Astronomical Union, acepta la propuesta siempre y cuando se sigan unas normas
lógicas, tales como: Menos de 16 caracteres, Preferentemente una sola palabra,
pronunciable en diversas lenguas, no ofensivo, no similar a otros nombres de cuerpos ya
existentes en el Sistema Solar. No nombres o eventos relacionados con actividades
militares o políticas, al menos hasta que no hayan transcurrido más de 100 años del
nombre de esa persona o ese evento. No es bien aceptado tampoco el empleo de nombres de
empresas comerciales.
Así, contrariamente a como en ocasiones
aparece en según que medios de comunicación, no es posible comprar un planetoide o una
estrella. Con fina ironía se indica en las paginas Web del Minor Planet Center:
"Si tu tienes un nombre pensado que quieras poner a un asteroide, la mejor manera es
que salgas a buscarlo, La información de como eso puede conseguirse esta disponible".