Consiste en proyectar la imagen solar sobre una
cartulina blanca (mejor satinada) situada a cierta distancia detrás del ocular, entre 20
y 60 cm aproximadamente, según sea la potencia del ocular utilizado y el tamaño de la
proyección que se desee. Resulta ser el método más simple y barato y no representa
peligro alguno para el observador. En contrapartida, no permite apreciar estructuras muy
finas de la fotosfera, tales como pequeños detalles en el interior de las manchas o los
gránulos fotosféricos (si el lugar de observación es oscuro y además se le imprime
cierto movimiento de agitación a la pantalla, podrán apreciarse mejor los detalles
finos).
Puede ser interesante prever algún dispositivo que
fije la pantalla solidariamente al tubo del telescopio. Además, si se utiliza un
refractor, es conveniente utilizar un parasol de modo que proyecte sombra sobre la
pantalla.
2) Helioscopio de Herschel
Este método permite observar las estructuras finas
de la fotosfera y resulta seguro, aunque más caro que el anterior. Consiste en utilizar
el denominado helioscopio de Herschel, un prisma en forma de cuña que refleja la mayor
parte de la luz y calor solar, alcanzando el ocular únicamente un pequeño porcentaje.
También requiere el empleo de un filtro solar (Sun) pero que en este caso trabajará en condiciones
normales, sin peligro de recalentamiento excesivo. Si el telescopio es pequeño o se
observa una mancha con un elevado aumento, el filtro puede resultar demasiado absorbente,
por lo que puede ser recomendable sustituirlo por un filtro lunar
(Moon), o simplemente por uno o más filtros de los utilizados en los talleres de
soldadura. Los filtros más agradables a la observación suelen ser los verdeamarillos o
los azulverdosos; intensamente azules o rojos cansan la visión, lo que repercute en la
precisión y calidad de las observaciones.
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| Helioscopio o cuña de Herschel. La mayor
parte de la luz y calor pasa a través del vidrio y sólo una pequeña fracción se
refleja y llega al ocular, que debe estar provisto de un filtro oscuro. |
Izquierda: prisma utilizado en reflexión
total para acodar la imagen (prisma cenital). Derecha: montado al revés, de modo que la
luz incida y se refleje en la cara hipotenusa, se convierte en un helioscopio, útil para
los observadores que no disponen de muchos medios. |
El Helioscopio de Herschel puede
resultar un accesorio un poco caro o difícil de adquirir, por lo que si disponemos de un
prisma cenital podemos modificarlo para convertirlo en un helioscopio. Consiste en
desmontarlo y volverlo a armar pero al revés, de modo que los rayos solares incidan sobre
la cara hipotenusa (reflexión vítrea), permitiendo que pueda escaparse la luz
refractada. Puede ocurrir que con el helioscopio no pueda enfocarse la imagen por falta de
recorrido del portaocular; anteponiendo una lente de Barlow (o una simple lente
divergente) puede solucionarse el problema.
3) Filtro delante del objetivo
Otro sistema para amortiguar la luz y el calor solar
es la de colocar delante del objetivo un filtro o lámina semimetalizada de modo que
refleje la mayor parte de las radiaciones y permita alcanzar únicamente una pequeña
cantidad de luz al ocular. Como sea que sus caras deben ser ópticamente paralelas y la
homogeneidad del cristal perfecta, resulta una solución muy cara.
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Filtros solares de vidrio óptico metalizado
que se colocan delante del objetivo del telescopio. Se trata de una solución cara. |
Mucho más barato es sustituir el
filtro óptico metalizado por una lámina muy delgada de Mylar,
hoja de material plástico metalizado que tiene diversas aplicaciones industriales y
comerciales. Debido a su pequeño grosor y regularidad no deteriora gravemente la calidad
de las imágenes solares, a menos que se observe con grandes aumentos. Ambas soluciones,
en el caso de emplear un telescopio reflector, son interesantes ya que al cerrarse la boca
del tubo del instrumento se reduce considerablemente la turbulencia del aire en el
interior, principal causa del deterioro de las imágenes solares. Su principal
inconveniente reside que con el tiempo se altera la capa reflectante y al penetrar
fracciones de luz solar no filtrada, se pierde contraste.
4) Superficie no metalizada
Este método únicamente puede utilizarse en los
telescopios de reflexión (de espejo) y consiste en no metalizar el espejo-objetivo, el
espejo secundario o ambos. Da buenos resultados y es muy seguro, aunque significa
sacrificar un telescopio para dedicarlo exclusivamente a la observación solar. Tras el
ocular también es preciso utilizar un filtro.