Los avances tecnológicos están incidiendo drásticamente en el
quehacer de los astrónomos aficionados. Actualmente disponemos de telescopios totalmente
automatizados, o casi, lo que implica una forma de actuar muy distinta a la que se
realizaba hasta ahora. Efectivamente, ahora ya no es necesario estar a pie de telescopio
durante todas las horas de observación, ya que gran parte de las tareas de control del
telescopio, las realizan los ordenadores. La consecuencia inmediata a esta nueva
circunstancia, es que el observador se instala en un cuarto aparte, más o menos alejado
del telescopio, y al margen de los inconvenientes que las proximidades del telescopio
imponen, como por ejemplo no puedes hacer otras cosas, pasas frío en invierno, falta del
luz, falta de espacio para moverte etc., etc.
Uno de los numerosos temas que han de controlarse es el enfoque de
la imagen del telescopio. Hasta ahora, se hacía manualmente actuando directamente sobre
la rueda moleteada que llevan todos los portaoculares. Actualmente, esta tarea, puede
realizarse automáticamente a través del ordenador con el programa de adquisición de
imágenes o bien, manualmente, pero a distancia, desde la sala de control. En ambos casos
es necesario adaptar el portaocular a fin de dotarle un motor que realice el giro de la
rueda moleteada en ambos sentidos. En las fotografias se muestra el dispositivo que he
instalado en mi telescopio, y que ha resultado ser de una precisión extraordinaria y muy
sencillo de hacer.
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En mi caso, el portaocular es de tipo helicoidal, es decir, he de
girar el cuerpo del portaocular para desplazar el ocular hacia afuera o hacia adentro
según sea necesario. En consecuencia, he comprado una rueda dentada de aluminio cuyo
diámetro es unos 18 mm mayor que el de la rueda moleteada sobre la que se actua a mano.
Un tornero me ha vaciado el centro de esa rueda dejando un agujero central exactamente una
décima de milímetro mayor que el de la rueda moleteada. medida por mi mismo con un
calibre. Un tornillo prisionero embutido en la rueda dentada (no se ve en las fotografias)
fija esta rueda a la rueda moleteada del portaocular, de tal manera que ahora se puede
enfocar girando la rueda dentada.
Para mover la rueda dentada, he utilizado un motor-reductor de
declinación (gira en ambos sentidos) de 2 r.p.m. que tenia disponible. A este motor le he
aplicado un piñón dentado del mismo paso que la rueda dentada y que reducen 1/4 la
velocidad de ésta. El resultado es un giro de la rueda (o del portaocular) de 1/2 r.p.m.
lo que da una precisión en el ajuste del enfoque realmente extraordinaria. La
transmisión del movimiento se realiza mediante una corea dentada de 10 mm de anchura tal
como se ve en las fotografias. El soporte del motor-reductor es un simple trozo de tubo
cuadrado de acero de 40x60 mm. Por una cara está atornillado el motor y por la cara
opuesta está atornillado directamente al tubo del telescopio. Los taladros del soporte
por la cara que se atornilla al tubo del telescopio, es mejor hacerlos alargados a fin de
poder ajustar el tensado de la correa. Como el motor es de 220 V no se requiere ningún
montaje eléctrico especial. Se alimenta directamente de red a través de dos pulsadores,
uno para cada sentido de giro.
J. Vidal
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