Cada 15 años también pueden observarse fenómenos
mutuos entre los satélites de Saturno. Aunque éstos presentan un brillo superficial unas
100 veces inferior que los satélites de Júpiter, en 1995 el GEA decidió participar en
la campaña internacional de observación denominada PHESAT95, organizada por el Bureau
des Longitudes (Francia). La tarea era un auténtico desafío para nuestros observadores,
pues en la misma presentación del programa de la campaña se indicaba que únicamente se
podría hacer fotometría con éxito de estos fenómenos con grandes telescopios
profesionales.
A la hora de la verdad, la mayor dificultad que se
tuvo que afrontar fue la corta duración de estos fenómenos, unido al hecho de que para
tener una buena señal fotométrica, se debían hacer exposiciones de varios segundos y
abandonar los fotómetros fotoeléctricos en favor de las cámaras CCD. De esta forma, las
posibilidades de éxito y la calidad de los resultados (en ocasiones excelentes) fueron
proporcionales a la duración de cada fenómeno, así como de la proximidad de los
satélites al globo del planeta o a los anillos, que afortunadamente estaban de canto.