En los minutos inmediatamente anteriores y durante un
tránsito, debe controlarse la marcha del detalle observando alternativamente con ambos
ojos. Por ejemplo, si se está acostumbrado a observar con el ojo derecho y con él
se va a estimar el tránsito, debe vigilarse periódicamente el detalle con el ojo
izquierdo. Actuando de esta forma nunca se "llegará tarde" al tránsito,
es decir, no pillará desprevenido pensando que todavía faltaban algunos minutos.
Mejora mucho la precisión de los tránsitos el que
las bandas de Júpiter se hallen dispuestas horizontalmente con respecto al ojo del
observador.
No variar mucho de aumento durante la observación.
Los mejores resultados se obtienen con un aumento elevado, pero no el máximo: 300 a 350x
para un telescopio de 20 cm.
Acomodarse a un sólo telescopio, procurando no
variar de instrumento. Hemos comprobado que un buen observador, habituado a realizar
precisas estimaciones con su telescopio, puede incurrir en notables errores cuando se le
pone ante otro aparato, aunque sea de igual abertura al suyo y utilice similares aumentos.
Esto significa que influyen el ambiente y las condiciones en que se observa.
Representar bien las bandas en latitud. Los errores
de situación en latitud no sólo se traducen también en errores en longitud, sino que
además dificultan situar en su lugar preciso los detalles alejados del MC. Antes de
iniciar un dibujo es conveniente dedicar unos minutos para situar las bandas en la
plantilla de dibujo.
Las bandas de Júpiter suelen ser delgadas y
bastantes suaves. Un dibujo con gruesas bandas y detalles exagerados en su forma e
intensidad, es sinónimo de mal emplazamiento de los detalles.
Observar en una postura cómoda, a poder ser con
telescopio provisto de montura ecuatorial y movimiento automático. Una postura incómoda,
equilibrios para mantener el ojo ante el ocular, vibraciones continuas, mala iluminación
de la plantilla de dibujo, etc., se traduce siempre en pobres dibujos y pésimos
tránsitos.
Siempre que sea posible, procurar comparar los
dibujos de la noche anterior con los obtenidos por un observador experimentado. Por el
contrario, si se observa simultáneamente, no es aconsejable realizar comparaciones, ya
que podría inducir a dibujar lo que realmente no se ve o no existe.
Dado que en los tránsitos es de suma importancia la
hora, el observador controlara periódicamente la marcha de su reloj o cronómetro con las
señales horarias que se emiten por la radio.
Con estas indicaciones y con otras que el propio
observador descubrirá en la práctica, no sólo se obtendrán buenos tránsitos,
sino que resultará relativamente fácil situar, en el lugar preciso de la plantilla
de dibujo, los detalles alejados del Meridiano Central.
Es importante que el observador que se inicia en
planetaria adquiera unos hábitos y una disciplina de trabajo adecuados, evitando toda
tendencia viciosa, muy difícil de erradicar luego.
|