La observación visual de Júpiter, contrariamente a
lo que se pueda pensar, todavía es una actividad en la que el aficionado puede aportar
datos útiles, al menos mientras no exista un ingenio espacial orbitando permanentemente
el planeta mandándonos datos. Actualmente es preciso obtener información de las
principales formaciones jovianas, de cómo evolucionan y de sus períodos de rotación.
Por otra parte, los profesionales cada vez prestan
menos atención a los planetas puesto que, ante la astronáutica, para ellos es una
"observación sin futuro". Así, desde que los Voyager sobrevolaron Júpiter,
hasta la llegada al planeta de la Galileo, muy mermada, se ha dejado de obtener una
información preciosa, habiendo decaído de forma considerable el volumen de datos
comparado con el obtenido en las décadas de los años 60 y 70. No obstante, continua
siendo necesario y de plena vigencia la misión de patrulla y vigilancia de las
formaciones morfológicas de Júpiter, tarea en la que los aficionados siempre han tenido
un lugar principal.
Aún en el caso de que un día, más o menos lejano,
la contribución del aficionado ya no sea precisa para el estudio de Júpiter, siempre
podremos hallar en este planeta (más que en ningún otro) el modo de realizar estudios
propios sobre la evolución de ciertos detalles, además de poder correlacionar, mediante
estudios estadísticos, la información almacenada durante más de un siglo de
observaciones continuas de diversos fenómenos y, quién sabe si podrán servir para una
mejor comprensión de lo que nos muestren las naves espaciales en un futuro próximo.
La observación visual de Júpiter no en cierra
ninguna dificultad especial; únicamente hace falta perseverar y estar moderadamente
dotado para el dibujo. Es decir, hasta no haber realizado medio centenar de observaciones,
en el plazo máximo de un par de años, no es posible saber si un observador se halla
dotado o no para la observación planetaria.
Al principio prácticamente sólo se alcanzará
a ver las bandas principales, sin apenas detalles e incluso se llegará a dudar de
la objetividad de quienes realizan dibujos plagados de detalles pero, poco a poco, se
irá captando cada vez más y las pocas bandas que se dibujaban de forma muy
exagerada se irán estilizando y cada vez pondrán de manifiesto más rasgos.
Llegará el día en que se empiecen a identificar los mismos detalles observados en
noches precedentes, y cada vez irá aumentando la curiosidad, se querrá saber cómo
evolucionan y se intentará trazar un planisferio. Si se llega a este punto, Júpiter
cautivará al observador que ya no podrá prescindir de sus observaciones
diarias.
Cuando el observador haya adquirido la experiencia
necesaria ya podrá lanzarse a realizar sus "pinitos" intentando
determinar períodos de rotación. Llegado a este punto, es preciso que se opere en el
observador un cambio de mentalidad: ya no es preciso demostrar que ve más detalles que
nadie y que sabe realizar unos magníficos dibujos "artísticos". Es el momento
de pasar de lo bonito a lo práctico, a lo realmente útil.
Se precisa seguir las principales formaciones
jovianas, anotando cuidadosamente sus posiciones, vigilando los cambios, la aparición de
fenómenos poco habituales... La rápida rotación de Júpiter es un inconveniente para
situar los detalles en su exacta posición. Por tanto, se intentará ignorarla o
minimizarla, y en vez de dibujar todo el planeta simultáneamente, se realizará
banda por banda o por regiones, anotando cuidadosamente la hora y situando lo más preciso
posible cada detalle en su exacta posición en longitud y en latitud.
Como lo importante es la posición de cada
detalle, durante los primeros minutos de observación, mientras se va acomodando la vista,
se procederá a trazar esquemáticamente las bandas, sin detalles, en su correcta
latitud. Luego se procederá al dibujo banda por banda y para ello se
aguardará a que un rasgo importante de Júpiter se halle ante el Meridiano Central
(modo práctico de ahorrarse el tomar un tránsito).
Mientras se vaya dibujando, se vigilarán los
detalles de las demás bandas y zonas, y a medida en que vayan cruzando por el meridiano,
se irán anotando estos datos en el cuaderno de observaciones. Finalizado el dibujo, el
observador se podrá recrear durante unos minutos más, intentando captar detalles
finos, al tiempo que realizará nuevos tránsitos por el Meridiano Central. De todas
formas, Júpiter habrá girado tanto que ya empezará a mostrar un aspecto distinto.
Así pues, antes que intentar captar más detalles, será mucho mejor iniciar un
nuevo dibujo.
Prosiguiendo con la idea de lo práctico, no vale la
pena el registro de detalles muy finos, que dudosamente podrán identificarse en noches
siguientes. Por tanto, lo mejor es realizar unos 3 dibujos del planeta por noche mostrando
los mismos detalles: cuando se hallan a unos 30 grados antes de cruzar el meridiano,
cuando estén en o cerca de él y cuando lo rebasan en otros 30 grados. Con ello no sólo
se obtiene una buena posición del detalle concreto, sino también para los demás que se
hallen en el mismo trecho de la banda, aún cuando no se hayan obtenido tránsitos de
ellos. Esto significa no invertir más de 30 minutos en cada boceto.
A no ser que se sea un observador muy experto,
resulta difícil realizar un dibujo de Júpiter en pocos minutos. Una solución es la de
dibujar continuamente, a modo de tira, como si se estuviese realizando un planisferio
(también son válidos dibujos de una sola banda o región).
La rápida rotación aconseja empezar a dibujar las
formaciones que se van a ocultar por el limbo, prestando luego atención a las nuevas que
están saliendo. Por otra parte, el dibujo banda por banda o región, impone ciertas
limitaciones: Todos los detalles del Sistema I (NEBs, EZ y NEBn) deben ser representados
simultáneamente ya que suelen estar interrelacionados. Lo mismo puede decirse de la STB,
RS y SEB, de las regiones templadas NTB, NNTB y NNNTB y sus homólogas del Sur. Por otra
parte, en la STZ suelen existir fragmentos de bandas o tiras oscuras y pequeñas manchas
blancas, cuyo movimiento puede verse afectado durante sus conjunciones con las WOS; el
dibujar por separado estas formaciones podría significar perder una información
preciosa.
Es muy interesante la obtención de un planisferio
mensual, lo cual puede conseguirse con relativa facilidad observando por espacio de
algunas horas durante tres noches consecutivas.
DATOS A CONSIGNAR EN EL
DIBUJO
Los dibujos se suelen realizar sobre unos impresos
especiales, denominados partes, donde ya está dibujado el contorno del planeta, con
el adecuado achatamiento polar, además de las líneas que indican el Ecuador y el
Meridiano Central (con el fin de facilitar el poner los detalles en su posición
correcta). También se indica la orientación de la imagen, situando encima de uno de los
polos la letra N (Norte) o S (Sur). Como los telescopios suelen dar la imagen invertida y
para un observador del hemisferio Norte el polo Sur queda arriba, esta es la orientación
que suele darse a la plantilla. Además, deben completarse otros datos correspondientes a
la observación:
DIBUJO Nº.- Número de
orden cronológico del dibujo, contabilizándose exclusivamente los realizados durante la
misma presentación de Júpiter. Por tanto, no debe constar el total acumulado durante
varios años.
FECHA.- Día, mes y año
en que ha sido realizado el dibujo (recordar que siempre se utiliza el Tiempo Universal,
UT).
DÍA JULIANO.-
Indicación del día Juliano con uno o dos decimales. Se utiliza para facilitar el
análisis de las observaciones. Si no se poseen medios para calcularlo, puede dejarse en
blanco.
IMÁGENES.- Se indica la
calidad de la imagen telescópica con una escala que va de 1 (imagen muy mala) a 5 (imagen
perfecta), pudiendo ser utilizados grados intermedios: 2.5, 2.5-3, etc.
CALIDAD DE LA OBSERVACIÓN.-
Grado de fiabilidad que el observador da a las configuraciones dibujadas. La escala va de
1 (seguridad total) a 5 (muy poco fiable).
TRANSPARENCIA.-
Transparencia del cielo en las proximidades del planeta. Puede indicarse simplemente de
forma descriptiva (mala, regular, muy buena, ...) o indicando la magnitud estelar límite
a simple vista.
VARIOS.- Otras posibles
indicaciones que puedan servir para clarificar alguno de los apartados anteriores.
INSTRUMENTO.- Tipo de
telescopio utilizado (N = Newton, R = refractor, C = Cassegrain, SC = Schmidt-Cassegrain,
etc.) y su diámetro en milímetros.
FOCAL.- Distancia focal
del telescopio en milímetros.
AUMENTOS.- Aumentos
utilizados para confeccionar el dibujo.
FILTROS.- Si se han
empleado filtros de color y cuáles.
OBSERVADOR.- Nombre del
observador.
LOCALIDAD.- Lugar desde
donde se ha realizado el dibujo (no donde reside, si es distinta).
NOTAS.- Aquí el
observador puede extenderse para dar toda clase de explicaciones (si es necesario)
tendentes a explicitar datos sobre lo observado. Si es preciso, puede extenderse al
reverso de la plantilla. Con todo, deberían evitarse comentarios irrelevantes.
REGION-DETALLE.- Este es
realmente el apartado más importante del dibujo. Debido a la rápida rotación de
Júpiter, normalmente no se va a dibujar todo el planeta a la vez, sino que se
descompondrá por zonas. Donde pone REGION-DETALLE se indicará la banda o
bandas dibujadas a la vez, indicando en la casilla UT (Tiempo Universal) la hora con toda
precisión (al minuto o mejor). Si se dispone de tablas o programa informático adecuado,
se calculará luego el Meridiano Central y al lado se anotará en la casilla L°,
indicando si la formación dibujada corresponde al Sistema I o al II:
STB 20h 55m 183°5 II,
SEBn-EZ-NEBs 21h 03m 98°2 I, etc. También se indicarán tránsitos por el
Meridiano Central de todo tipo de detalles, de acuerdo con el formato y las normas que se
dan más adelante.
dibujo nº____
Fecha d___ m___ a_____ Día Juliano 245______
| imágenes |
región-detalle |
UT |
L° |
Sistema |
| calidad observación |
STB |
20:55 |
183,5 |
II |
| transparencia |
SEBn-EZ-NEBs |
21:03 |
98,2 |
I |
| varios |
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| instrumento____mm |
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| focal _________mm |
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| aumentos _______x |
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| filtros |
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| observador |
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| localidad |
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| notas : |
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