TORMENTAS ECUATORIALES EN LA DÉCADA DE LOS 90 |
La GWS de 1990 permaneció activa desde que apareció a fines de Septiembre de aquel año hasta que Saturno dejó de ser observable por su proximidad al Sol. Cuando se reanudaron las observaciones en 1991, todavía permanecían algunos núcleos blancos, pero la turbulencia fue disminuyendo rápidamente, por más que en 1992 todavía se observaba algún resto que tal vez pudiera haber tenido su origen, o ser consecuencia, de la GWS. En cualquier caso, en la década de los 90, siempre ha sido observado algún tipo de actividad (y auténticos estallidos) en el ecuador del planeta, que ha distado mucho de tener el aspecto apacible que tenía antes de la GWS de 1990.
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Aspecto de Saturno. Izquierda el 13 de julio de 1992. Derecha, 13 de julio 1993 (Pic du Midi). |
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Las tormentas ecuatoriales de 1994
Durante la primera mitad de 1994, la Zona Ecuatorial de Saturno mostró únicamente unas bandas oscuras y todo parecía indicar que los efectos de la GWS se habían disipado por completo. Sin embargo, de forma inesperada, el 13 de Julio apareció una mancha clara entre dos bandas ecuatoriales, que rápidamente fue aumentando de tamaño e intensidad, pero sin llegar en ningún momento a ser equiparable a una GWS. Hay que indicar que este tipo de actividad era del todo nuevo para los investigadores, pues nunca en el pasado había sido registrado un fenómeno de este tipo.
Afortunadamente, no nos pilló de improvisto, pues en aquellas fechas los miembros del equipo de planetología estábamos con el telescopio de 1 m del Observatorio de Pic du Midi prestos a seguir los impactos del cometa Shoemaker-Levy 9 con Júpiter, y cada noche se realizaba una patrulla rutinaria de Saturno, siendo los primeros observadores en el mundo en detectar la nueva tormenta y de alertar al resto de la comunidad científica.
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La tormenta se inició hacia la latitud 9°N y básicamente su aspecto era de una mancha blanca delantera que precedía en unos 40° a la mancha o núcleo principal, de unos 15 grados de anchura, que a su vez estaba contorneada por el Este, Sur y Norte por detalles oscuros que configuraban una especie de bahía, seguidos a unos 37° por otra mancha blanca de dimensiones mucho menores. Además, no fue única, sino que en las antípodas del planeta, a unos 180 grados se formó otra tormenta del todo similar a la primera. La zona perturbada llegó a extenderse entre las latitudes 3° y 27°N y en ocasiones incluso más allá, pues ciertos rasgos fueron visibles en ocasiones por encima de las latitudes ocultadas por los anillos.
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