COMPOSICIÓN QUÍMICA
La composición química de Júpiter presenta una gran semejanza con la solar, es decir constituida mayoritariamente por hidrógeno y helio, lo que supone que ésta, en definitiva, debe ser bastante parecida a la de la nebulosa primitiva que dio origen al Sistema Solar, aunque con algunas peculiaridades.
El que los elementos predominantes en la composición química del planeta sean el hidrógeno y el helio queda justificado por la baja densidad media del planeta, de tan sólo 1,33 gramos por centímetro cúbico. Con este valor tan bajo es imposible que la mayor parte de la masa del planeta esté compuesta de elementos más pesados como por ejemplo ocurre con la Tierra, cuya densidad media es de 5,52 g por centímetro cúbico. El hecho de que Júpiter esté compuesto principalmente por estos dos gases ligeros implica que el planeta es básicamente fluido, es decir formado por un vasto océano de hidrógeno y helio. Por tanto Júpiter no posee una corteza sólida que pueda ser visitada y en el futuro lejano, en todo caso deberemos contentarnos con aterrizar sobre la superficie de sus principales lunas pero nunca visitar Júpiter. Como se ve más adelante en el texto, la naturaleza fluida del planeta debe determinar en una gran medida la dinámica del techo de nubes observable.
Las primeras sustancias en ser detectadas en Júpiter, necesariamente utilizando técnicas espectroscópicas, fueron el metano y el amoniaco. El espectro de la luz solar reflejada por la atmósfera de Júpiter reveló la presencia de bandas de absorción por estas dos moléculas, y sólo fue hasta 30 años más tarde que se pudo detectar la presencia de hidrógeno. Todos los cálculos realizados a partir de observaciones efectuadas desde la Tierra apuntaron a que el constituyente principal debería ser el hidrógeno.
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Imagen de un espectro primitivo de Júpiter. Las flechas marcan la posición de bandas de absorción de metano y amoniaco. |
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| Imagen de la misma región de Júpiter tomada por el Telescopio Espacial Hubble el 17 de julio de 1994 en luz azul (izquierda, 430nm), y metano (derecha, 889nm), poniendo de manifiesto la diferencia de aspecto que presenta el planeta. En primer lugar, la Gran Mancha Roja aparece brillante en metano, ya que se considera que el techo de nubes de esta formación se encuentra a una altitud superior al resto de las nubes. Por otra parte, pueden apreciarse dos impactos de fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 en la parte superior derecha del disco. Mientras que en azul aparecen negros, en metano se muestran brillantes, ya que se trata de aerosoles dispersos en la estratosfera de Júpiter por encima del techo de nubes. Por tanto pueden reflejar eficazmente la radiación solar antes de que esta sea absorbida por el propio metano. Es interesante comparar ambas imágenes, y establecer una correspondencia entre los detalles. | |
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| Lugar de entrada de la sonda atmosférica de la misión Galileo en la atmósfera de Júpiter. La zona, indicada con una flecha, se trata de una región prácticamente sin nubes y que en esta imagen tomada por el Telescopio Espacial Hubble aparece con tonalidades azules oscuras. El color azul y oscuro se debe posiblemente a que estemos viendo el interior de la atmósfera del planeta. | |