Las imágenes en color se han tomado tradicionalmente a través de filtros Rojo, Verde y Azul (RGB a partir de ahora). Eso funciona porque a través de estos filtros dividimos el espectro visible en tres sectores no solapados, lo que permite luego sumarlos y reconstruir la imagen en color. Deducimos que cada filtro deja pasar sólo una tercera parte de la luz, de forma que para conseguir una imagen en color a través de tres exposiciones filtradas RGB, tenemos que tomar 3 exposicones con una duración media 3 veces superior (aproximadamente) a la necesaria para una toma no filtrada. Eso representa que una imagen en color necesita 9 veces más luz que una en ByN.
Sin embargo, hay otro camino y es intentar utilizar los filtros Magenta, Amarillo y Cian (MYC en adelante). Para diferenciarlos, el RGB es el
sistema utilizado con las televisiones en color (mirad la pantalla con una lupa) La suma
de los tres da el blanco. El MYC es el sistema que se utiliza en la imprenta (volved a
usar la lupa) para crear las fotos en color. En la imprenta añaden una cuarta impresión
de tinta negra que añaden el contraste adecuado. La suma de los tres da el negro.
Los dos sistemas están, logicamente, relacionados. Como se puede ver en esa especie de
estrella de David que hay en la imagen, el Amarillo es el complementario del Azul, el Cian
del Rojo y el Magenta del Verde. Además los aficionados a la pintura notarán que los C e
Y mezclados dan el G y así sucesivamente.
¿Que ventaja puede aportar el MYC respecto a RGB? es obvio: El RGB deja pasar 1/3 del
espectro por filtro. El MYC es el sistema complementario, o sea, cada filtro deja pasar
2/3 del espectro, o sea el doble. O sea, la mitad de exposición. Si escribimos los
colores RGB que corresponden a cada exposición a través de los MYC, tal y como los
usaría un pintor tendremos:
Total, que cuando sumemos, tendremos 2R+2G+2B. Parece claro que no debe haber problemas
para reconstruir el color de la imagen. Vamos a ver como lo podemos hacer.
Así en resumen: