La imagen ofrecida por un sistema newton puede ser degradada por múltiples factores,
unos ajenos al instrumento, como la turbulencia, y otros propios. De estos últimos,
reviste capital importancia el centraje óptico. Sin lugar a dudas, deben existir
muchísimos más telescopios que no funcionan debido a un mal centraje que a una mala
calidad óptica.
Para colimar un telescopio Newton, nos aseguraremos que el el espejo secundario esté
perfectamente centrado en el tubo. El primario suele estarlo de por vida
debido al diseño del barrilete.
En realidad, el secundario debería estar desplazado alejándose del portaocular, pero
esto sólo es necesario en las relaciones focales más cortas (...F4). Una segunda
precaución previa que debemos observar es que el portaocular apunte al secundario. Es
posible que según el material del tubo, el apriete de los tornillos de fijación del
portaocular o del buscador si está cerca, deforme el tubo y desvíe el portaocular. Es
necesario corregir estos dos puntos antes de empezar el auténtico proceso de centrado. La
colimación debe iniciarse consiguiendo que el espejo secundario apunte al centro del
primario, sea cual sea de momento la orientación de éste.
El proceso se simplifica mucho utilizando cualquier elemento que nos obligue a mirar por
el centro óptico. Colocado este accesorio en el portaocular, que describiremos luego, y
mirando a través de él, se mueve el espejo secundario lateralmente y con los tres
tornillos calantes hasta que quede centrado en el secundario el reflejo del primario.
Puesto que la imagen reflejada en el primario, que de momento no tiene importancia, puede
conducirnos a error, podemos ayudarnos mirando sólo el borde del espejo, o las grapas de
sujeción,
si las hay. Una
vez apuntado el secundario con toda la precisión que seamos capaces, moveremos el
primario a través de los tornillos calantes (palomillas) hasta conseguir que el primario,
la imagen del secundario reflejada en él y la imagen del ocular de centraje, con su
agujerito central, forme un conjunto concéntrico. En focales cortas, es posible que el
agujero a través del cual miramos no quede situado en el centro. en este caso, se debe
balancear el primario hasta conseguir que el taladro sea el que ocupe el centro del
primario, independientemente de la situación del reflejo del secundario. Si este proceso
se ha realizado con meticulosidad, el centrado es suficientemente bueno
para la mayoría de las
observaciones.
Es posible mejorarlo observando una estrella de brillo cómodo con un ocular potente y
examinando los anillos de difracción cuando se desenfoca un poco. La estrella debe estar
situada justo en el centro del campo, y accionando los tornillos calantes del primario se
ha de conseguir que los anillos sean concéntricos. Este último retoque es muy delicado
de calibrar, por lo que es recomendable intentar que el primer ajuste sea lo más preciso
posible. Entonces, incluso puede que no sea necesario este segundo retoque.
El ocular de centraje.- Este accesorio no es más que un cilindro que sustituye a un
ocular y que tiene un agujero de 3-4 mm. en el centro. Se puede hacer a partir de un
ocular al que se le desmonta la óptica, o torneando un cilindro de plástico. Pero el
sistema más barato consiste en partir de un pote de plástico de los que llevan los
carretes de fotografía, realizar un agujero en la tapa y cortar el fondo.