LOS OCULARES


 

Otro punto a tener en consideración es el de los oculares. En este tema, aparte de los conceptos que ya han ido saliendo, nos encontraremos el de campo aparente, que es el ángulo que parece presentar el círculo de imagen que se ve a través del ocular. Se entiende que un ocular con el doble de campo debe permitir ver una porción de cielo de doble diámetro. Este campo viene limitado por un diafragma interno del ocular, que limita la visión antes de que los defectos se hagan ostensibles.

  La gran mayoría de los fabricantes coloca en los equipos base unos de tan baja calidad, que lo único realista que se puede  hacer con ellos es sustituirlos. Desde la lente simple negativa de Galileo hasta hoy día los oculares han evolucionado, y siguen haciéndolo, de una forma vertiginosa, apuntando a una menor aberración cromática, menor coma y el mayor campo de visión posible. El empleo de una u otra calidad de oculares puede llegar a determinar el resultado final de la observación. No vamos a describirlos todos, pero si los más usuales. 

 Sin ser propiamente un ocular, merece entrar en este grupo la llamada lente de Barlow, que consiste en una o más lentes que en conjunto resultan negativas, y que tiene la propiedad, interpuesta en el tramo final del foco del objetivo, cerca del ocular, d multiplicar por un factor la distancia focal del objetivo, con lo que se modifica uno de los elementos de la fórmula para calcular los aumentos, consiguiéndose así más. Se fabrican en factores 1,5x 2x ,2,5x, y 3x, y también algo parecido a un zoom. El uso de esta lente, a condición de que sea de gran calidad y esté absolutamente limpia, es recomendable para obtener altos aumentos, pues amplia el rango de tolerancia del objetivo y permite trabajar con oculares más largos de focal, mucho más cómodos de usar. 


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