NECESIDADES BÁSICAS DEL EQUIPO

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blank.gif (49 bytes)Josep Maria Trigo i Rodriguez

 

 

 

 

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Vamos a utilizar cámaras fotográficas o cámaras CCDs para determinar las trayectorias de los meteoros en la atmósfera y, por lo tanto, deberemos tener en cuenta varios aspectos con el fin de maximizar el número de meteoros registrado. Dentro de los requerimientos generales que haremos al sistema fotográfico cabe destacar dos aspectos fundamentales:

  • Nuestro sistema óptico deberá cubrir un gran campo para así facilitar la captura fotográfica de los meteoros cuya aparición es totalmente imprevista tanto en posición como en tiempo. A posteriori este campo amplio nos facilitará la tarea de comparación e identificación de los meteoros en las placas pues, por ejemplo, podremos usar constelaciones o asteriscos estelares bien conocidos como referencia a la hora de identificar los campos fotografiados.
  • La escala en que impresionemos el campo en la emulsión fotográfica deberá ser la suficiente para realizar precisas medidas astrométricas a posteriori. Sin embargo, se escogerán películas fotográficas muy sensibles para aumentar la captación de meteoros débiles.

  • Si trabajamos con CCDs deberemos acoplarla a un objetivo de gran campo para obtener campos de al menos 10° y realizar exposiciones sucesivas guiadas (o no) de al menos 30 segundos, grabando en el disco duro con los datos de la exposición todas aquellas que contengan meteoros.

En general el sistema fotográfico al que hemos aludido necesitará un cuerpo de cámara robusto y, a ser posible, manual sin partes electrónicas necesitadas de una fuente energética autónoma (pilas). Una buena cámara para fotografía de meteoros no necesita ser automática sino todo lo contrario, totalmente manual, con la reducción en el precio que esto conlleva. Por tanto, en principio no debemos preocuparnos por tener un equipo poco sofisticado. Dos cámaras reflex sencillas pueden aguantar las bajas temperaturas que en ocasiones se alcanzarán.

Nuestras cámaras necesitarán una posición "B" (o "T") que permita la exposición prolongada a nuestro antojo desde unos pocos segundos hasta varias horas de manera ininterrumpida. Precisamente esta necesidad es la que desaconseja las cámaras automáticas que, en este tipo de exposiciones a bajas temperaturas, suelen sufrir la descarga de la pila con el consiguiente salto imprevisible del disparador.

Para localizar el campo de las cámaras hacia la zona de atmósfera común de ambas estaciones necesitaremos trípodes altos y estables. Su estabilidad es fundamental para evitar las vibraciones debidas a las propias inclemencias del tiempo o a las propias operaciones que el astrofotógrafo realizará al comenzar y parar la exposición. Un cable disparador largo permitirá evitar al máximo las vibraciones y mantener la cámara en exposición el tiempo requerido.  

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Grup d'Estudis Astronòmics      

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