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La variabilidad de NN Del de magnitud 8,5 fue descubierta mientras se realizaba un análisis preliminar de las observaciones realizadas por el experimento TYCHO del satélite astrométrico HIPPARCOS. Sin embargo, pese a la sospecha de que podía tratarse de una eclipsante, con los datos del satélite no se llegó a ninguna conclusión. Respondiendo a un llamamiento para investigar la naturaleza de la estrella (Makarov et al., 1994) a principios de abril de 1996 se inició su observación diaria con un telescopio de 41 cm desde el Observatorio de Mollet. En principio nada hacía sospechar que iba a tratarse de una misión casi imposible. Ya habíamos observado y resuelto en un corto lapso de tiempo otras estrellas sospechosas de ser variables halladas por TYCHO, y no parecía que en esta ocasión iba a resultar distinto, en particular cuando a los pocos días de iniciar el seguimiento logramos observar un primer eclipse, con lo que se confirmaba que se trataba de una eclipsante algólida, y sobre todo cuando 18 días más tarde registrábamos un segundo eclipse. Si era una algólida normal, todo apuntaba que su período podía ser precisamente de 18 días, la mitad o incluso más corto. Proseguimos observando toda la noche en los días siguientes confiando que 9 días más tarde o a lo sumo 18, se volverían a repetir los eclipses. Sin embargo, fueron pasando los días, las semanas y los meses sin observar nuevos eclipses, hasta que a fines de diciembre de 1996 la estrella dejó de ser visible. Esto significaba que estábamos ante una algólida excéntrica de período desconocido pero superior a un mes. En el caso de una eclipsante normal, el eclipse secundario tiene lugar a mitad del período, pero en un sistema excéntrico puede acontecer en cualquier fracción de éste. Con sólo dos eclipses observados que necesariamente uno debía ser el principal y otro el secundario, era imposible resolver el enigma, puesto que tampoco teníamos indicación de la fecha en que el HIPPARCOS había observado su eclipse ya que estos datos todavía no eran accesibles a investigadores que no hubieran participado en la misión del satélite.
Lo cierto es que en los 8 meses de observación continuada e infructuosa en más de una ocasión estuvimos tentados de abandonar esta "persecución" de los eclipses. La algólida, no solamente podía tener un período extraordinariamente largo, incluso de años, sino que los eclipses podían suceder de día o en una noche nublada y escapar a nuestra detección. Además, mientras la seguíamos, teníamos un potente telescopio permanentemente ocupado y se perdían oportunidades de observar otras variables también interesantes, pues en este mismo espacio de tiempo dedicado a NN Del otros observadores de nuestro grupo habían logrado caracterizar un buen número de nuevas variables menos esquivas. Empezó a cundir el desánimo pero por fortuna se decidió proseguir el seguimiento cuanto menos una temporada más. Se habían dedicado demasiadas horas a este programa como para abandonarlo con las manos vacías. Ya era casi una cuestión personal. De
nuevo en abril de 1997, cuando la estrella volvió a ser visible, se reemprendieron las
observaciones de forma intensiva todas las noches. Y también, a las pocas semanas pudo
registrase un nuevo eclipse con lo que ya podía resolverse el enigma. En efecto, no
tenía un período mínimo entre 30 y 60 días como habíamos sospechado por la
distribución de los datos (períodos más cortos eran imposibles pues teníamos puntos
repartidos por todas las fases de la curva de luz), sino de ¡casi 100 días!,
concretamente 99,268 días, lo cual pudo ratificarse semanas más tarde con los propios
datos originales del HIPPARCOS, cuando éstos ya fueron de dominio público. Lo principal
ya estaba hecho. Conocido el período de inmediato se calcularon efemérides lo suficiente
precisas y el resto del trabajo observacional, que se prolongó hasta 1999, consistió
únicamente en observar y completar los eclipses en las fechas previstas, tarea a la que
se unieron los observatorios de Monegrillo y Esteve Duran. Finalmente se dispuso de datos
de un total de 10 eclipses incluyendo el observado por el HIPPARCOS, de los que seis
fueron principales y cuatro secundarios, lo que permitió obtener las siguientes
efemérides definitivas para NN Del: Mínimo I = HJD 2450227.6026(15) + 99.2684(5) x E produciéndose el eclipse secundario en la fase 0.1881 relativa al mínimo primario.
El análisis de la curva de luz no fue menos interesante que la
obtención de las efemérides. Se realizó desde una doble vertiente, la resolución del
sistema desde el punto de vista dinámico y el ajuste de un modelo fotométrico, trabajos
en los que también intervinieron el Dr. Florentino Sánchez Bajo de la Universidad de
Extremadura y la Dra. Montserrat Corbera Subirana de la Universitat de Vic. Para la
resolución de los modelos fotométricos se utilizaron los métodos de Russell y de
Wilson-Devinney. El programa de Wilson-Devinney permite ajustar de forma automática
los parámetros de un sistema binario eclipsante para prácticamente cualquier variedad de
sistema binario. Desde estrellas completamente separadas, a estrellas en contacto físico,
con órbitas circulares o excéntricas, rotación sincrónica o asincrónica, con
presencia de manchas en las fotosferas, etc. Sin embargo el ajuste no puede realizarse
desde cero, sino que el usuario debe introducir una estimación inicial de los parámetros
del sistema binario. En el caso de NN Del, la determinación automática de los
parámetros del sistema binario fue muy crítica, ya que el programa Wilson-Devinney
trabaja con la curva de luz completa, y los eclipses ocupan tan sólo una pequeñísima
fracción de la curva de fase. Así que se imponía realizar una buena estimación previa,
es decir manual, de las características del sistema binario. Y aquí empezó
el trabajo de análisis. Un análisis en el que intervienen algunos principios
astronómicos fundamentales. Los eclipses tienen profundidades muy similares, ya que la
diferencia de caída de brillo entre ambos es de sólo 0.05 magnitudes, lo que indica que
las estrellas que componen el sistema de NN Del deben ser muy parecidas, de hecho
resultaron ser casi idénticas al final del análisis, así que inicialmente se supuso que
eran iguales. Es más, la diferencia de profundidades entre el mínimo primario y
secundario podía ser debida simplemente a efectos geométricos derivados de la
excentricidad de la órbita, o en otras palabras, las dos estrellas podían encontrarse
más separadas durante el eclipse secundario que durante el primario, y por tanto
producirse un eclipse más parcial como en realidad el análisis definitivo demostró.
Así que lo primero que se hizo fue estimar cuál era la fracción
de disco estelar ocultado en cada eclipse para determinar cómo se producían los
tránsitos (de la secundaria sobre la primaria en el eclipse principal, y de la estrella
primaria sobre la secundaria en el eclipse secundario). Este parámetro fue necesario para
después obtener las características orbitales del sistema. El modelo utilizado fue uno
simplificado de estrellas esféricas, que sin embargo es una muy buena aproximación en
este caso debido a la gran separación real que existe entre ambas según indica el largo
período del sistema, de casi 100 días. Cuando las estrellas se encuentran muy próximas
entre si, éstas quedan profundamente deformadas por los efectos de marea y este modelo
simple deja de ser válido, pero este no es el caso de NN Del. En el modelo también se supuso que las estrellas no presentan un
disco uniformemente iluminado, sino que debido a la presencia de la atmósfera estelar, la
fotosfera se muestra más brillante hacia el centro del disco que hacia el limbo (ver
figura). Es un efecto que puede observarse fácilmente en el Sol, y que se denomina
limbdarkening, u oscurecimiento del limbo.
La estimación de cómo se producían los eclipses, junto con la
determinación de la fase en la que ocurría el eclipse secundario, sirvió para calcular
los parámetros orbitales del sistema NN Del, a saber, inclinación i de la
órbita, su excentricidad e y la longitud w del periastro (ver Estrellas binarias eclipsantes. Conceptos
geométricos), mientras que la información
espectroscópica conocida sobre esta estrella sirvió para estimar el valor de las
temperaturas fotosféricas. Con todos estos datos ya pudieron ajustarse los parámetros
finales del sistema utilizando el programa de Wilson-Devinney. Por último, la magnitud aparente del sistema y el paralaje determinado por el satélite Hipparcos, sirvieron para determinar los parámetros físicos absolutos, entre los que destacan el haber encontrado que las componentes de NN Del no son estrellas de la secuencia principal, sino seguramente subgigantes, ya que presentan un exceso de luminosidad apreciable. Un resultado muy curioso resultó al comprobar que la estrella secundaria es en realidad ligeramente más brillante que la primaria. La paradoja de que el eclipse secundario se produzca al resultar ocultada la estrella secundaria, se resuelve al comprobar que la gran excentricidad del sistema es la responsable de este fenómeno. Finalmente, casi siete años después de que se iniciaran las
observaciones se publicó el estudio de la variable. Esta es la información más
relevante que pudo obtenerse de este sistema binario:
Estos datos, obtenidos a partir de una simple curva de luz
ilustran la importancia que tiene la observación de binarias eclipsantes, pues
proporciona una información inestimable de las estrellas que difícilmente podría
obtenerse con otros medios. Si a la fotometría se le une la espectroscopia, tenemos las
dos herramientas básicas sobre las que se sustenta la astrofísica actual. El
lector que desee conocer algunos conceptos matemáticos sobre sistemas binarios
eclipsantes puede consultar Estrellas binarias eclipsantes. Conceptos geométricos.
Bibliografía:
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Grup d'Estudis Astronòmics |
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