
ES POSIBLE REALIZAR IMPORTANTES
CONTRIBUCIONES CIENTÍFICAS UTILIZANDO PEQUEÑOS TELESCOPIOS
Contrariamente a lo que muchos aficionados piensan,
no es necesario tener un gran telescopio para poder realizar observaciones de valor
científico. Con un pequeño refractor de 60 mm de distancia focal corta (entre 300 mm y
400 mm), puede realizarse fotometría CCD de estrellas brillantes y obtener curvas
de luz con dispersión inferior a 0.01 magnitudes, lo que pone al alcance del instrumento
miles de estrellas variables cuya observación puede aportar datos de valor inestimable.
Muchos de estos pequeños refractores pueden adquirirse a precios mucho más económicos
que un telescopio de mayor tamaño, ya que en la mayoría de las ocasiones se venden como
buscadores.
VENTAJAS DEL BENJAMÍN DE LOS
INSTRUMENTOS
La utilización de pequeños telescopios en la
observación de estrellas variables, aporta toda una serie de ventajas que no poseen los
telescopios de mayor abertura:
No necesitan monturas tan voluminosas y costosas
como las de telescopios mayores.
Son instrumentos que proporcionan un gran campo por
lo que los defectos de seguimiento de la montura son menos importantes.
Es posible observar estrellas brillantes que de
otro modo no pueden estudiarse debido a que en el campo reducido de un telescopio mayor no
suele ser habitual encontrar estrellas de comparación.
Muchas de las estrellas brillantes accesibles a un
pequeño telescopio, suelen ser demasiado brillantes para los telescopios y cámaras CCD
de los grandes observatorios, lo que implica que en muchos casos estos objetos están mal
estudiados.
¿QUÉ EQUIPO NECESITO?
El equipo básico necesario es el siguiente:
Por supuesto el telescopio. Un mínimo de 60 mm de
abertura es lo más recomendable, aunque esto depende del grado de contaminación
lumínica del lugar desde donde se observe. Es muy importante que la distancia focal sea
corta. Por ejemplo, para el 60 mm los valores recomendables se sitúan entre 300 y 400 mm.
Muchos refractores que se venden como buscadores son telescopios excelentes para
utilizarlos en trabajos fotométricos. Otras ideas interesantes para hacerse con un
telescopio económico pueden ser la reconversión de unos prismáticos de 60 a 80 mm en
telescopio etc. Otros instrumentos muy útiles pueden ser reflectores de focal corta como
telescopios de 140 mm de abertura y distancias focales que oscilen entre 400 y 600 mm. Hay
también quien utiliza teleobjetivos entre 180 y 400 mm de focal o bien objetivos
fotográficos de antiguas cámaras de placas 9x12. Esta suele ser la parte menos costosa
del equipo.
Una buena montura. En este caso, "una buena
montura", es un término mucho menos restrictivo que cuando se quiere instalar un
telescopio de diámetro grande, ya que sólo queremos gobernar un instrumento pequeño,
pero es conveniente que el seguimiento sea también bueno, y que la montura misma sea
sólida. En la mayoría de casos basta la montura de un primer telescopio ya arrinconado,
aunque en el mercado existen soluciones muy aceptables, sobre todo de monturas alemanas
que además ya están automatizadas, o pueden serlo. Las monturas automáticas permitirán
sacarle a nuestro telescopio un rendimiento muy superior, pero no es desde luego
imprescindible.
Una cámara CCD de 12, 14 ó 16 bits.
Imprescindible para poder efectuar fotometría de manera regular, pero no necesariamente
debe ser muy cara para obtener alta precisión si se sabe escoger el tipo de estrellas
adecuado a nuestro telescopio.
Al menos un filtro V fotométrico del sistema
Johnson. Un filtro V es suficiente. Lo ideal es un juego completo de filtros B, V, Rc e
Ic. Una buena solución de compromiso es tener dos filtros, el V y el B. Realizar las
observaciones con filtro fotométrico es muy importante. Muchos aficionados se gastan el
equivalente al precio de un automóvil de gama baja a media para poder tener un
observatorio perfectamente equipado, y luego son muy reticentes a utilizar filtros
fotométricos en sus observaciones de estrellas variables. Las observaciones fotométricas
realizadas sin filtro carecen casi por completo de valor científico. Es sorprendente
comprobar como muchos aficionados no utilizan filtros en sus observaciones. La razón
suele estar en que al interponer un filtro la cantidad de luz que le llega a la cámara
queda dividida por un factor que en muchos casos es como mínimo 4. Por tanto no es
posible observar objetos tan débiles como los que se verían sin la utilización de
filtro alguno, pero la contrapartida es que efectos tales como la extinción atmosférica
distorsionan las curvas de luz hasta el extremo de que no es posible utilizar los datos
para efectuar análisis alguno. Si sólo se ha de adquirir un filtro, recomendamos el V.
Por otro lado, el número de estrellas existente es tan enorme, que la pérdida de
magnitudes que representa observar con filtro carece por completo de importancia.
Simplemente hay que limitarse a observar estrellas un poco más brillantes.
Como mínimo un ordenador para gobernar la cámara
CCD. Pueden ser dos si la montura es automática. El ordenador no debe ser necesariamente
un Pentium, ya que tomar imágenes no implica la utilización de una máquina muy potente.
Un viejo 486 puede ser lo ideal, aunque un 386 también vale (en el GEA solemos utilizar
para estos menesteres 386 y 486 que ya nadie quiere). Lo que si se recomienda es que el
disco duro sea de cierta capacidad, aunque los mínimos de capacidad que se encuentran hoy
en día en el mercado son mucho más que suficientes.
PROGRAMAS OBSERVACIONALES
ADECUADOS
Con un telescopio de 60 mm de abertura y 360 mm de
distancia focal, pueden observarse con precisión de 0,01 magnitudes estrellas de hasta la
magnitud 6-7 (y con sumas de imágenes hasta la 8-9). Si la cámara CCD posee una
eficiencia cuántica elevada (o en modo "binning"), podremos rebajar el listón
fácilmente a la magnitud 8 ó 9. Hay muchas estrellas de estos brillos que se encuentran
muy mal estudiadas, por lo que es posible realizar observaciones de gran valor
científico.
Si sólo disponemos de unas pocas horas para
observar cada noche, entonces un buen programa puede ser el seguimiento de estrellas rojas
semirregulares e irregulares. Prácticamente todas estas estrellas NO han sido jamás
observadas de forma sistemática fotométricamente. Aunque existen muchas observaciones
visuales, la fotometría puede aumentar la resolución de las curvas de luz en un factor
de 50 poniendo de relieve fenómenos desconocidos hasta ahora. Por ejemplo, deben existir
sistemas binarios ocultos entre las fluctuaciones irregulares de muchas estrellas rojas. O
bien algunas estrellas presuntamente semirregulares son en realidad pulsantes multimodo de
período largo. Muy probablemente existan incluso nuevos modos de pulsación no
estudiados.
Si por el contrario disponemos de más tiempo, por
ejemplo de los fines de semanas completos, entonces es posible pasar a estudiar otro grupo
muy importante de estrellas formado por las que presentan variaciones periódicas y de
corta duración (unas pocas horas o a lo sumo unos pocos días), engrosado por una gran
cantidad de estrellas pulsantes y sistemas binarios eclipsantes. En el caso de los
sistemas binarios eclipsantes, nuestras observaciones pueden permitir la determinación de
parámetros tales como las dimensiones reales del sistema, y por tanto incluso estimar su
distancia.
OBSERVA ESTRELLAS BRILLANTES Y
DESCUBRE NUEVAS VARIABLES
Al trabajar con telescopios de
distancias focales cortas, es habitual que en el campo de la imagen CCD aparezcan muchas
más estrellas además de las variables observadas. Esto suele propiciar el descubrimiento
de nuevas variables que no habían sido vistas hasta ese momento. Tanto en el GEA como en
el OED nos hemos encontrado con este caso en numerosas ocasiones. En general existe una
alta probabilidad de encontrar una variable nueva cada 20 ó 30 estrellas. Muchas
veces los campos alrededor de las variables ya poseen esa cantidad de estrellas por lo que
es relativamente fácil encontrar un objeto nuevo entre las estrellas anónimas del fondo.
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Refractor de 6 cm de diámetro y 30
cm de distancia focal, sobre montura ecuatorial semiautomática, utilizado para
fotometría CCD en el Observatorio de Mollet. Fue adquirido unos
5 años antes por 12.000 pts para emplearlo como buscador. Pese a su modestia, al cubrir
sobre el chip CCD un grado cuadrado de campo, en su primer año de utilización
proporcionó más descubrimientos de estrellas variables que todos los grandes telescopios
del GEA juntos. Aunque se halla emplazado en una terraza del centro de una ciudad de más
de 40.000 habitantes con una intensísima contaminación
lumínica, es capaz de realizar fotometría de
calidad aceptable de estrellas de magnitud 9-10. Con este instrumento se obtuvo la primera
curva de luz de la EB SAO
56342 y con otro telescopio idéntico se descubrió
la brillante cefeida CK Cam. |
ALGUNOS EJEMPLOS
CK Cam
= SAO 25009. Nueva cefeida clásica en Camelopardalis de magnitud máxima 7,2.
Posiblemente la última cefeida brillante que quedaba por descubrir.
HD 218179. Nueva binaria eclipsante de magnitud 7,4.
SAO 56342. Nueva binaria eclipsante de magnitud 7,6.
BD +62 2167. Nueva binaria eclipsante de magnitud 9,1.
GSC 156_1365. Nueva binaria eclipsante de magnitud 9,7.
PONTE EN CONTACTO CON NOSOTROS
Si posees el equipo que describimos y te interesa
realizar fotometría, puedes ponerte en contacto con nosotros en variables@astrogea.org.
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